En cinco años, millones de personas, incluso en regiones remotas de países en desarrollo, podrían estar manejando sus finanzas personales desde su teléfono móvil u otros dispositivos tecnológicos.
Esa es la meta de un programa de US$26 millones que recurrirá la tecnología para prestar servicios bancarios a la población pobre en todo el mundo.
Si logra los resultados esperados, los países en desarrollo podrán dar un gran salto en el desarrollo del sector financiero y “hacer que
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